La casa payesa típica de Ibiza y Formentera se caracteriza por ser una construcción de formas cúbicas, robusta y sólida e integrada en el paisaje, tanto por la manera de construirla como por los materiales que emplea.
Austera en su planteamiento, la casa rural pitiusa está concebida para ser funcional y, por lo tanto, se adapta a las peculiaridades, no sólo paisajísticas,sino climáticas.
Muros gruesos que aíslan del frío en invierno y del calor en verano, y ventanas pequeñas, que facilitan un interior fresco en verano. Cal blanca en las paredes para reflejar el sol y una sucesión de unidades cúbicas añadidas según iba aumentando el número de moradores. Pero no acaba aquí la concepción pragmática e ingeniosa de quienes idearon estas casas de belleza singular por su sencillez. La escasez de agua provocó la construcción de techos planos que recogen el agua del rocío y las lluvias y la canalizan hasta un aljibe o cisterna, para así poder aprovecharla para el consumo.
En cuanto a su disposición interna, una gran estancia central, a modo de gran recibidor que distribuye el acceso a las habitaciones y una cocina con una gran chimenea, eran los lugares de reunión de la familia. Las más rican contaban con almazara, horno o porche, así como algún piso, entre otros elementos. Ca n,Andreu, en Sant Carlos, es un bello ejemplo convertido en casa museo.
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